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Entrevista a: Marisa Grey

Bienvenidos a una nueva entrega de nuestra sección de entrevistas de los viernes, en la Asociación de escritores Murcia Romántica. Hoy conoceremos más de cerca a Marisa Grey, gran autora de nuestra tierra, que cuenta con cuatro preciosas publicaciones: Cadena de favores, Me llaman Alice, Bajo el sol de la medianoche y Las lágrimas de Deirdre.



Muchas gracias por aceptar esta entrevista, Marisa, es un placer tenerte hoy con nosotras.


El placer es mío, gracias por esta entrevista.


En tu página de Facebook encontramos una frase que nos ha apasionado: Estás hecho de pequeños fragmentos de libros que has leído. ¿Cuáles son los trozos que te componen a ti?, ¿cómo han influido en tu trayectoria como escritora?


Que conste que no es mía, la leí en Pinterest y me encantó. Los trozos son muchos al cabo de todos estos años como lectora. Creo que cada libro leído deja un poso, aunque sea uno que no te haya gustado, nos dejan enseñanzas que van aportando conocimiento y sentido crítico sobre lo que nos gusta o no. Si tengo que decir alguna lectura que me haya marcado más que otras, creo que Germinal Émile Zola me impresionó por la rudeza con la que retrata la vida en las minas a finales del siglo XIX, en cómo algunos viven rodeados de privilegios mientras otros apenas sobreviven. Zola fue un magnífico testigo de su tiempo, comprometido con la justicia social y consecuente con sus ideales a la hora de luchar contra lo que consideraba una injusticia, como fue el caso Dreyfus. Otras novelas que me han marcado son Madame Bovary de Flaubert y Anna Karerina de Tolstói. Son mujeres que se rebelan contra las estrictas normas sociales, ambas acaban sufriendo graves consecuencias y son duramente castigadas. Creo que fue cuando empecé a tomar consciencia del rol de la mujer vista desde el punto de vista de una sociedad muy masculinizada. Finalmente, están mis autoras románticas, que me regalaron horas de emociones, como Kathleen Woodiwiss en romántica histórica, Susan Elizabeth Phillips en contemporánea, Sherrilyn Kenyon en paranormal.


Con Cadena de favores fuiste finalista del premio Vergara- El Rincón de la Novela Romántica. Una novela ambientada en el medio oeste estadounidense. Un territorio hostil, una mujer abandonada por su marido en su rancho con un hijo a su cargo, ¿qué hará Emily Coleman para sobrevivir contra todo pronóstico?


Cadena de favores tiene como protagonistas a dos personas que no tienen muy buen concepto de sí mismos: Sam, porque lo ha perdido todo y lleva años vagando sin rumbo fijo ni ataduras, indiferente a cuanto le rodea. Emily, porque desde muy joven fue ignorada y acaba casándose con el primer hombre que le dedica algo de atención, sin darse cuenta de que será su mayor enemigo. Los dos protagonistas se conocen tras un intercambio de favores, que los llevará a realizar un viaje físico, pero también interior que les ayudará a conocerse y descubrir quiénes son realmente. Quería que el lector viera la evolución de ambos, sobre todo de Emily, más allá del amor que acaba uniéndoles.


¿Fue importante para tu carrera como escritora ser finalista en el premio Vergara? ¿Cuál es tu motivación para crear historias?


Sí, fue un buen escaparate que me brindó una buena promoción inicial. Ando bastante perdida en cuanto a premios y certámenes ahora mismo, pero creo que ahora hay muchos más, lo que diluye un poco a los ganadores entre todas las publicaciones, pero en el 2012, había menos y eso te ayudaba a tener algo más de visibilidad, fundamental para darte a conocer.

En tu novela Me llaman Alice, cambias de subgénero y te adentras en el thriller; una historia en la que su protagonista, esconde un gran secreto. ¿Cómo irá a parar nuestra misteriosa Alice al pequeño rancho de Jackson?


Me llaman Alice siempre tendrá un lugar especial para mí. La escribí en un momento muy complejo y creo que me volqué en Alice, en lo que sentía, en el conflicto interno que la obliga a mentir una y otra vez, sabiendo que eso la llevará a perder la felicidad recién estrenada. Creo que nuestras experiencias durante la infancia marcan para siempre nuestra personalidad. En este caso, la historia empieza por la separación de dos hermanas y los caminos tan diferentes que toman sus vidas. Pretendía que el lector se preguntara qué haría él en el lugar de Alice, si tiene otras alternativas, si es egoísta o una víctima.


¿Fue difícil para ti abandonar la novela histórica para cambiar al thriller? ¿Es diferente el proceso de escritura de un subgénero a otro?


Fue bastante más sencillo, me centré en la historia personal de Alice, en sus sentimientos y en ser consciente del peligroso juego de verdades y mentiras que mantiene con ella misma y con la familia de Jackson, que la acoge con los brazos abiertos. Aun así, siempre hay algo de investigación, aunque sea para ubicarte.


Bajo el sol de medianoche, nos lleva a la Canadá de 1898 y la búsqueda de oro en el río Klondike. Lilianne Parker está a punto de casarse con un hombre que la salvará de la odiosa crítica de la ciudad de San Francisco, pero una foto de su amor del pasado pone en jaque su estable realidad. Decide viajar hasta el Yukón para encontrar a Cooper Mackenna y poder cerrar así su pasado. Pero no sospecha qué ocurrirá en realidad, ¿qué nos depara esta trepidante novela, Marisa?


En este caso me apetecía una novela de superación personal, sobre todo en el caso de Lilianne, prisionera de una sociedad que la ahoga. También pretendía reflejar la locura que fue la fiebre del oro en el río Klondike, el contraste entre un lugar tan aislado y caótico como la ciudad de Dawson y la muy elitista San Francisco. Es una historia de segundas oportunidades, que es lo que perseguía todo aquel que se adentraba en un territorio tan salvaje, ya fuera por el oro, huyendo de la justicia o en busca de libertad. El Yukon me ofrecía un marco histórico único, donde las mujeres pudieron ser dueñas de sus vidas.

Lilianne emprende un viaje largo y azaroso en busca de un fin muy concreto y acaba enfrentándose al dilema de arriesgarse a creer de nuevo en sus sentimientos y dar riendas sueltas a sus anhelos. Quería una protagonista valiente, pero también vulnerable, decidida y a la vez llena de incertidumbre. Quería una lucha de voluntades entre ella y Cooper, un hombre solitario y desconfiado. La verdad, fue una aventura apasionante también para mí, no solo para los protagonistas.



En tus obras se puede ver claramente el trabajo de documentación exhaustivo que realizas, ¿qué fuentes sueles utilizar para ello? ¿Es esta la parte más ardua del trabajo como escritora? ¿Qué disfrutas más de todo lo que rodea a crear y publicar un libro?


La investigación que hay detrás de una novela es casi la mitad del trabajo que supone escribir una historia, sobre todo cuando se trata de una novela histórica. Las fuentes para buscar información son diversas: cuando se trata de novelas históricas, las biografías de personas que vivieron en primera persona la etapa que me interesa son primordiales. Los archivos fotográficos son también de mucha ayuda. On line se puede acceder a bibliotecas tan interesantes como la biblioteca del congreso de EEUU. Solo hay que tomarse tiempo y perderse en archivos on line o in situ. Algunas veces es tan apasionante que debes poner freno porque una cosa te lleva a otra y no acabas nunca.


Las lágrimas de Deirdre es tu última novela, una historia que ha tenido una muy buena acogida. En ella nos cuentas la historia de Deirdre, una viuda con dos hijos a los que protege contra capa y espada, y Dumbar, el guerrero más temido. ¿Qué hace que dos personas, en apariencia tan distantes, se conozcan? Cuéntanos qué encontraremos en sus páginas.


Ha sido muy interesante partir desde cero para escribir Las lágrimas de Deirdre. Si bien tenía claro que debía ajustarme a la vida medieval e inspirarme en los clanes escoceses, fue divertido inventarme lugares, nombres, tradiciones, hasta dioses. Es una novela romántica con aventura, creo que es necesario aportar algo más que una historia de amor y poner palos en las ruedas de los protagonistas es todo un reto. En este caso, quería que Dumbar fuera el más vulnerable, a pesar de ser un hombre curtido por la guerra y su pasado.


En tus redes sociales eres una luchadora por la igualdad, denuncias las injusticias e intentas dar luz a todo aquello que no está como debería. ¿Qué papel tienen los escritores para ayudar en la lucha por la igualdad y generar esa conciencia social que a veces falta?


Es cierto, en mis RRSS suelo compartir todo aquello que me indigna. Creo que estar al tanto de lo que nos rodea es fundamental y estoy convencida de que no hay futuro ni progreso sin políticas feministas, medioambientales, animalistas y por supuesto, sociales. La política nos rodea, no podemos vivir de espaldas a ella; cuando compras el pan, llenas el depósito, enciendes la luz o vas al médico, la política te afecta. No lo hago para concienciar a nadie, es un simple desahogo. No creo que tenga mucha repercusión, aunque sí es cierto que es un arma de doble filo porque no todos tus lectores comparten tus opiniones, pero no lo hago con el fin de aleccionar a nadie.


Deirdre me recuerda a ti en esa valentía de defender lo justo, ¿hay algún personaje de tus novelas con el que te sientas más ligada o en el que hayas depositado más? ¿Alguno que te haya costado especialmente crear?


Creo que con quien más me involucré fue Alice, tiene bastante de mí, así como Lilianne. En este caso me costó un poco perfilar el personaje ya que es una historia larga y debía mantener cierta coherencia. Creo que todos los que escribimos dejamos algo de nosotros en nuestros personajes. Los que más me cuesta crear son los «malos», porque van siempre en contra de lo que considero decente o justo. Algunas veces me entran ganas de acabar con ellos en el segundo capítulo, pero si lo hiciera, no habría trama, así que toca sufrir un poco. Son el equilibro necesario para resaltar a los protagonistas. Además, sabes que llegará el momento de vengarse con un final satisfactorio.


¿A qué público crees que están dirigidos tus libros? ¿Es algo en lo que piensas cuando estás escribiendo la historia?


Quizás Las lágrimas de Deirdre y Cadena de favores podrían gustar a un público más joven, sin embargo, Bajo el sol de medianoche y Me llaman Alice van más dirigidas a un lector más maduro. No pienso mucho en ello cuando escribo, lo que si tengo claro es que de momento me gusta trabajar personajes con pasado y cierta madurez. Me siento más cómoda con ellos, así como me gusta crear personajes infantiles. Aportan ternura, son una muy buena herramienta para distender una situación o sacar a relucir sentimientos en los personajes adultos.


Tú que escribes novela histórica y tienes una visión amplia de la evolución de la humanidad, ¿crees que la forma de entender el amor ha cambiado a lo largo del tiempo? ¿Se refleja eso en los libros románticos de hoy en día?


La manera de entender el amor ha cambiado con cada civilización con sus contradicciones y la religión, sea cual sea, ha sido fundamental en ello. Hoy en día vivimos bajo la gran influencia de la religión cristiana o la musulmana, que solo aceptan un tipo de amor, el que lleva a la procreación y eso deja fuera cualquier forma de amar que no cumpla con esa prioridad. Sin embargo, no es así y si bien se ha avanzado mucho, aún queda mucho por hacer. Por suerte la sociedad siempre va un paso por delante y el sentido común gana sobre el fanatismo de algunos, con todo, se precisa incidir en la educación y fomentar la tolerancia. Sea como sea y donde sea, amar no debería ser motivo de castigo, rechazo o miedo, siempre que sea voluntario y compartido. Por desgracia, hoy en día hay quien todavía no lo ha entendido. Esta pregunta da para mucho más…


Si dentro de cincuenta años alguien hiciera una biografía sobre tu obra, ¿qué te gustaría que se plasmara en esas letras?


Pues no sé… Creo que lo más me importa es que refleje que todo lo que publiqué fue hecho con un enorme respeto hacia el lector.


Nos encantaría que nos contaras cuáles serán tus próximos proyectos y si estás trabajando en alguna historia actualmente.


Los proyectos están un poco en el aire desde hace meses. Estoy en un momento en el que me dedico a otras cosas, cuando me lo pida la cabeza, volveré. No quiero que escribir se convierta en una obligación.


Y ahora unas pocas preguntas rápidas, ¿estás lista?


· Luz u oscuridad: Luz, quizá por eso me gusta mucho el verano.

· Para tomar aquí o para llevar: Para llevar allí donde me apetezca.

· Una comida favorita: Taboulé y cualquier cosa que lleve chocolate.

· Si tuvieras un superpoder, ¿cuál querrías que fuera?: Obligar a la gente a decir la verdad. Creo que ganaríamos todos.

· Si tuvieras que salvar tres libros de tu estantería, ¿cuáles cogerías?: En busca de la felicidad de Douglas Kennedy, Una canción olvidada de Katherine Webb, La calle de los sueños de Luca di Fulvio. Ahora me vienen estos, pero hay más.

· Un sueño por cumplir: Viajar a Escocia, pero tiempo al tiempo, que todo llegará.

· Un error cometido: Confiar demasiado pronto en la gente. Luego vienen las decepciones.

· Una palabra que te defina: Honesta.

· Una (o más) personas con las que perderse en una isla: Obviando a la familia, que sería lo primero, elegiría a Leonardo di Caprio, no por ser guapo (ni es de mis favoritos ni me gustan todas sus películas), sino porque lo sigo en las RRSS y me gusta su compromiso con el medioambiente y el gigantesco desafío que supone el cambio climático, y a Greta Thumberg, quien me parece muy interesante por ese mismo compromiso a tan temprana edad. Lo siento, me he enrollado.

· Negra o erótica: Negra, me sorprende más.

· Algo que odies: Que se justifique cualquier maltrato, sea en el ámbito que sea, animal, medioambiental o con personas como mujeres, emigrantes, niños, minorías.

· Algo que ames: Ponme un gato o un perro delante y me derrito.


Gracias por regalarnos este trocito de tu tiempo, el presente más valioso que se puede dedicar a alguien hoy en día. Un gran abrazo y que sigas creando esas historias maravillosas.


Gracias a vosotras, ha sido muy interesante. Un abrazo.



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